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  • leslieannhernandez

¿Has Puesto a Otros Primero que a Ti? ¿Te Has Dejado para lo Último?



Esto es muy común, sobre todo entre madres y esposas. Pero la realidad es que ocurre en todo tipo de relaciones, incluyendo la de amistad.


Estamos continuamente dando lo mejor de nosotros, buscando cómo complacer a quienes amamos. Sin darnos cuenta nos dejamos en último lugar.


Dar es una las maneras universales de demostrar amor a nuestros seres queridos. El problema es que si estamos vacíos, la calidad de nuestro dar no será la mejor. Cuando esto sucede, comenzamos a dar con resentimiento, reclamamos por qué otros no nos dan lo que deseamos, o lo mismo que le damos a ellos.


No es responsabilidad de otros darnos lo que necesitamos y queremos. Aunque en las relaciones debe haber un balance entre dar y compartir, es responsabilidad de cada uno suplir las necesidades individuales.


Yo era víctima de este comportamiento. Buscaba complacer a los demás en todo momento, lo cual me resultaba agotador. Era muy frustrante porque al final no todo el mundo quedaba satisfecho. No solo me olvidaba de mí y ponía a otros primero, sino que terminaba culpando a otros por mis vacíos y carencias. He aprendido que esta es una manera en la que se manifiesta la baja autoestima.


¿Qué me ha ayudado a cambiar? Primero reconocerlo, darme cuenta. Luego aceptarlo, hacerme responsable. Cuando salí del rol de víctima y me responsabilicé, me puse en una posición de poder y pude irlo cambiando.


¿Que si fue de la noche a la mañana? ¡No! Ha sido un proceso en el que día a día se me presentan las pruebas y he ido ajustando.


¿Que si hay personas que lo resienten? ¡Claro que sí! Pero quienes realmente me quieren, no. Quienes me quieren genuinamente, siempre querrán lo mejor para mí y respetarán lo que me hace bien. Establecer límites es también una manera de comunicar amor, no solo hacia mí sino a los demás.


Cuando viajamos en avión, nos explican que en caso de emergencia debemos ponernos la mascarilla nosotros antes de ponérsela a nuestros hijos. Para poder asistirlos, primero debemos estar seguros y bien. Pues así mismo la vida.


Nos enseñan que ponernos primero es un acto egoísta cuando es todo lo contrario. Al ponernos primero no solo estamos amándonos como así Dios lo quiere, sino que le enviamos el mensaje al Universo y a nuestros allegados de cómo deseamos ser tratados. Como nos amemos, nos respetemos y nos tratemos, se irá reflejando en nuestras relaciones.

Aprendamos a llenarnos nosotros antes de dar a los demás, a no dar desde la carencia. Cuando estamos bien con nosotros mismos, llenos y felices, lo que damos viene desde un espacio de amor. Por consiguiente, esa luz es muy poderosa e infinita.

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